Salud y determinantes de salud

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Salud

Aún tengo el pelo mojado y el frío en el cuerpo.

Me he parado en la puerta del Sol (precisamente) con mi bici, recién dejaros debajo de la lluvia, a comprarle una cerveza al latero de la esquina, para mantener la homeostasis (hemos aprendido hoy unas cosas en el Ágora YoSí…). Se la he pedido al hombre con desgana y desinterés propias de la incomodidad del frío y la lluvia. En otra esquina me enrollo con el latero Laik que me cuenta cosas y me tiene encandilado con sus rituales al entregar cada lata.

El hombre que me tenía que vender la lata ha sonreído mucho… mucho, clavándome los ojos y diciendo entusiasmado, “¡amigo!” Yo no le reconocía al contraluz de la farola, entre el agua en mis gafas y sus gorros y capuchas, imposible. Se ha desembozado. Era H., el hombre del posible caso de tuberculosis al que hemos acompañado tantas veces al centro de salud, al especialista, a urgencias últimamente y que digamos, ha supuesto “el caso primario”, pero primario en no hacerle el TIR (Transeunte Sin Permiso de Residencia) en nuestro centro de salud, o sea, en no meterle en el ordenador para que tenga acceso a continuidad asistencial, pruebas, citas y derivaciones, asistencia sanitaria como la de cualquiera.

De golpe me he sentido muy mal, como cuando ves a alguien que te reconoce por la calle y tú no le recuerdas rápido, o te sorprenden cuando llevabas mala cara… Me ha costado reconocerle unos segundos cruciales, a pesar de que habíamos estado juntos, fue cuando vino en mi coche, hace sólo unos días. Por cierto que en el coche, ni H. ni su fiel amigo y traductor A., siempre con sus orejeras para el frío, que me esperaban antes de la hora, juntos, en pareja, muy firmes escrutando los coches con las manos en los bolsillos, justo al lado de la furgo de policía que hace redadas en la glorieta de Embajadores, justo lo que queríamos evitar y por lo que habíamos quedado antes del metro de Moncloa y por lo que yo por una vez había llegado también antes de la hora, pero disfrazado del curro, con la corbata en el bolsillo, y en coche, y el error de haberles citado precisamente ahí, donde la poli… Ni H. ni A. sabían ponerse o enganchar el cinturón de seguridad, es el primero que han utilizado en su vida.

H. se ha desentendido por completo de su actividad comercial, hasta el punto que su compañero, aburrido, se ha ido harto de no entender nada y lo largo de la extraña charla. Me ha contado con mucho interes por hacerse entender, que supone de hecho mi propio interés por él, que estaba mejor, ya bien, me lo ha explicado con sus palabras y sus gestos, sus manos en el pecho, ya sabéis que no habla mucho castellano. Le he intentado explicar que venía de estar con vosotras, con YoSí Sanidad Universal, pero no me entendía. Con los amigos, los de ir al médico… no ha habido manera… Me ha dado la lata de cerveza rápidamente, diría que alegre, y me ha ofrecido tabaco, ha insistido, es tabaco paisano, de su país, me muestra la cajetilla escrita en bangla, con ilusión.

Le he preguntado por los esputos, las muestras que debían haber llevado el lunes al ambulatorio en los botecitos que conseguimos, pero que no ha llevado porque ya no hay nada, o sea, porque ya no hay flemas ni nada que esputar. Le he preguntado un poco más y le he explicado que con un espray, gesto de espray en la boca, gesto de esputar, allí, aunque no tuviera flemas, y … bueno, que nos llamase si estaba mal otra vez.

Estaba más hablador que nunca, con ese frío, me ha contado que no estaba muy bien hoy, pero no de lo suyo, esta vez señalaba la cabeza porque no había dormido, nada, cambia la cara para decir que “mucho problema con la policía”. Parece que ayer, o quizás anteayer le han quitado su puesto que consiste en una caja de cartón y sus latas de cerveza y le han llevado esposado a la comisaría, gesto de esposado y cara triste. Mucho problema. Le he dicho que si había llamado a alguien, ha respondido un no cansado, a quién voy a llamar. A amigos. Más extrañado aún. Amigos españoles quizás. ¿A ti? A mí no, que yo no puedo hacer nada, yo no soy abogado ni nada, pero a amigos… (quizás a mí también). Esto último no se lo he dicho, pero H. ha decidido que en realidad sí se lo quería decir. Me ha pedido el teléfono y lo hemos apuntado con mi nombre en su móvil.

¿Qué tal está Marta?! otra vez la sonrisa abierta. Me ha dado la sensación de un repaso de amigos entre viejos camaradas. A mí se me ha olvidado preguntarle por A. Ahora lo siento, la verdad es que estaba desolado pensando en H. detenido y en el frío y la humedad y sus pulmones y su falta de esputos y cultivo para terminar el diagnóstico y … “sus condicionantes sociales”, eso que justo veníamos de aprender con la relectura del caso de Alpha Pan y los pizarrines. ¿Qué es la Salud? era el tema de hoy en el ágora de YoSí. Por qué había muerto Alpha Pan de tuberculosis era el caso de hoy. Qué son los determinantes sociales.

En el ágora no me he atrevido a decir que salud, era la base de todo.

Que salud es salud-arnos.

No me ha dejado pagarle la cerveza, amigo.

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